[ Vía: The Canadian Press ]
Cuatro meses después de dar a luz a su primer hijo, Kate Davis estaba en el gimnasio intentando eliminar esos kilos de más que le habían dejado el embarazo.
El monitor le indicó que se pusiera a correr en la cinta, la cual, repentinamente, empezó a acelerar hasta alcanzar una velocidad tan endiablada que ni ella ni sus pechos hinchados por la leche podían soportarla. Accionó el pulsador de emergencia de la cinta y se escabulló hacia el vestuario para que no la viera el monitor.
De acuerdo con la política del gimnasio -que permitía bañarse sin ropa-, decidió desvestirse por completo y relajarse un rato en el jacuzzi, en el que ya estaban otras seis mujeres.
Al contacto con el agua caliente del jacuzzi, sus pechos se convirtieron en dos pequeñas fuentes de leche que sorprendieron a la propia Kate y las otras mujeres que compartían baño con ella, las cuales, no acogieron con agrado el incidente e increparon a Kate hasta el punto de que el gimnasio le retiró el carnet de socia.
Esta anécdota está recogia en el libro "The Breastfeeding Diaries" (Meadowbrook Press), una colección de incidentes humorísticos relacionados con la lactancia materna.
La propia Kate Davis, madre y humorista canadiense de 40 años, es la autora del libro. "Todas las madres que amamantaron a sus hijos tienen alguna historia graciosa que contar", argumenta Davis, que ha seleccionado entre cientos de anécdotas para editar este libro.
Unas anécdotas bastante divertidas son las que tienen que ver con el sacaleches. Como aquella madre que pensaba que asistía a una teleconferencia y aprovechó para sacarse la leche hasta que se dio cuenta de que, en realidad, se trataba de una videoconferencia. O aquella otra que fue sorprendida por la policía utilizando el sacaleches cuando circulaba a toda velocidad por la autopista.
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¡Feliz 2008!