La Coctelera

Categoría: Evidencias científicas

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La leche materna podría reducir el riesgo de sepsis en neonatos de muy bajo peso y, además, ahorrar costes

[ Vía: Europa Press ]

La leche materna reduciría el riesgo de sepsis en los neonatos de muy bajo peso al nacer, así como los costes de su cuidado intensivo, de acuerdo a una investigación realizada por el Centro Médico de la Universidad Rush de Chicago (Estados Unidos).

Este trabajo, que ha sido publicado en la edición 'on line' de la revista especializada 'Journal of Perinatology', demuestra que alimentar a estos bebés mediante la lactancia materna "reduce en gran medida el riesgo de sepsis". Además, disminuye "significativamente" los costes asociados al ingreso de éstos en las unidades de cuidados intensivos neonatales", según explican los expertos.

Cabecera de la revista Journal of Perinatology

En concreto, el equipo de investigadores dirigido por la doctora Aloka Patel, afirma que se disminuyen en casi un 20% las probabilidades de padecer esta enfermedad si se consumen, durante los primeros 28 días de vida, 10 mililitros de leche materna por cada kilo del neonato.

Además, el ingerir una dosis diaria de 25 a 49,99 mililitros de leche materna por kilogramo "supone una reducción de los gastos de asistencia de casi 15.000 euros. Si la cantidad de leche materna que se consume es superior a 50 mililitros por kilo, la cifra de ahorro aumenta hasta casi los 24.000 euros."

Evidencias científicas

Lactancia materna y celiaquía

[ Vía: Celiac Sprue Association ]

Recientemente hemos podido leer en algunos medios españoles una noticia que, aunque señalaba correctamente los beneficios de la lactancia materna para reducir el riesgo de celiaquía, ofrecía unas recomendaciones erróneas sobre la introducción de la alimentación complementaria. Así que me he puesto a buscar las evidencias científicas al respecto y me he encontrado con un artículo que ya había hecho ese trabajo en el pasado.

Captura de pantalla de la web donde se encuentra el artículo:  Breastfeeding and celiac disease: To breastfeed or not? That is the question!Ofrezco aquí una traducción al español ya que el original fue escrito en inglés:

Lactancia materna y enfermedad celiaca: ¿amamantar o no amamantar? ¡Esa es la cuestión!

Jean E. Guest, MS, RD, LMNT
Diálogos con tu dietista
Lifeline, Winter 2004, Vol XXIV, No 1, pp. 22, 24

La Academia Americana de Pediatría recomienda enérgicamente la lactancia materna como la mejor fuente de nutrientes para todos los bebés. Además, la leche materna es tan completa que proporciona factores inmunológicos que no están disponibles en las fórmulas de leche artificial. Pero dar el pecho también beneficia la función gastrointestinal, el desarrollo neurológico y el bienestar psicológico de los niños.

Un dato interesante sobre la leche materna es que su composición nutricional cambia a medida que cambian las necesidades nutricionales de los lactantes. Y no sólo cambia según crece el bebé sino que la composición de la leche materna también cambia en el transcurso de una toma. De igual modo, la leche materna de madres de niños prematuros tiene una composición diferente a la de las madres de niños nacidos a término. ¡La naturaleza es sabia!

Historia: Hasta la llegada del siglo XX, todos los recién nacidos eran amamantados bien por su madre bien por una nodriza. Pero el desarrollo de las leches de fórmula cambió las actitudes familiares, culturales y de estilo de vida hacia la lactancia materna. Las tasas de lactancia materna comenzaron a descender durante la Segunda Guerra Mundial y continuaron bajando hasta 1971, momento en el que tan solo el 24,7% de los bebés nacidos en los Estados Unidos recibían leche materna. A finales de los años 70, a través de programas educativos y de salud pública, las tasas de lactancia materna comenzaron a recuperarse. En 1984 el 59,7% de los recién nacidos en EE.UU. eran amamantados, y en 2001 la tasa de lactancia materna llegaba al 69,5%.

Inmunidad: El sistema inmunitario desempeña una de las funciones más excepcionales y menos conocidas del cuerpo humano. La función inmunológica es muy básica en el momento del nacimiento, pero hacia el final del primer año de vida, se encuentra a pleno rendimiento. La protección inmunológica de los bebés durante este proceso de maduración viene dada por la transferencia de anticuerpos de la madre al feto antes del parto y, también, a través de la leche materna en cada una de las tomas. La leche materna humana contiene numerosos componentes inmunológicos protectores entre los que se incluye la inmunoglobulina A (IgA). Algunos investigadores han sugerido que la IgA es importante para reducir o retrasar el comienzo de los síntomas clínicos en niños con riesgo de Enfermedad Celiaca (EC).

Investigación: En 1983, Auricchio y sus colaboradores sugirieron que la lactancia materna y su duración estaban asociadas con un menor riesgo de desarrollar los síntomas de la EC. En 1985, otro grupo de investigadores (Greco et al.), confirmó dicha sugerencia. Este grupo hizo un estudio retrospectivo de 146 niños celiacos con edades comprendidas entre los 4 meses y los 11 años. Recogieron datos sobre su alimentación junto con los síntomas que presentaron. Y demostraron estadísticamente que los síntomas de la EC aparecieron más tarde en aquellos niños que fueron amamantados durante al menos tres meses. También encontraron que en dichos niños pasó más tiempo desde que se les introdujo el gluten hasta que desarrollaron la celiaquía. Así, la aparición de la enfermedad celiaca estaba directamente relacionada con la duración de la lactancia materna, mientras que no presentaba una relación directa con la edad a la que se introducía el gluten en la dieta.

Estudios más recientes parecen apoyar las conclusiones de estos investigadores. En 2001, Peters et al., estudiaron la relación entre la duración de la lactancia materna, la edad de introducción del gluten en la dieta y la edad de aparición de la celiaquía. Para ello evaluaron a 143 niños con EC y 137 niños sin EC, elegidos aleatoriamente. Hallaron que la lactancia materna durante al menos dos meses reducía significativamente (63%) el riesgo de desarrollar la enfermedad celiaca. Al igual que Greco et al., la edad a la que se introducía por primera vez el gluten en la dieta del niño no parecía tener un impacto significativo en el desarrollo de la enfermedad.

Sin embargo, en 2002 Ivarsson y su equipo llevaron a cabo un estudio mucho más amplio con el que demostraron que los niños de menos de dos años de edad tenían un menor riesgo de desarrollar la enfermedad celiaca si el gluten se introducía mientras que aún tomaban leche materna. Dicho riesgo era menor si el gluten se introducía en pequeñas cantidades. Pero, además, el efecto protector de la lactancia materna era aún mayor en los niños que seguían siendo amamantados tras haberles introducido el gluten en la dieta. Estos investigadores concluyeron que la introducción gradual del gluten mientras que los bebés aún toman leche materna reduce el riesgo de desarrollar la enfermedad celiaca y este beneficio puede extenderse hasta la primera infancia.

Conclusión: Los padres deben tomar muchas decisiones en relación con sus hijos. Amamantar o no amamantar puede no ser una elección difícil para muchos. Para otros, el trabajo o las circunstancias sociales pueden tener una influencia mayor. En familias con antecedentes de enfermedad celiaca (EC), esta cuestión puede tener consecuencias más allá de las puramente nutricionales. Amamantar o no amamantar es una cuestión que debe ser abordada de forma individual. Aunque la evidencia científica es aún limitada, ha demostrado que la lactancia materna beneficia el retraso de la aparición de los síntomas clínicos de la EC. Otras consideraciones para decidir si amamantar o no tienen que ver con que la leche materna es fácil de transportar, no requiere refrigeración, se prepara al instante y no te quedas sin ella en mitad de la noche.

Bibliografía: American Academy of Pediatrics. Pediatric Nutrition Handbook , 5th ed. Ronald E. Kleinman, editor. American Academy of Pediatrics, 2004.

Auricchio S, Follo D, de Ritis G, Giunta A, Marzorati D, Prampolini L, Ansaldi N, Levi P, Dall'Olio D, Bossi A, et al. "Does breast feeding protect against the development of clinical symptoms of celiac disease in children?" J Pediatr Gastroenterol Nutr . 2(3):428-33, 1983.

Greco L, Auricchio S, Mayer M, Grimaldi MJ. "Case control study on nutritional risk factors in celiac disease." Pediatr Gastroenterol Nutr . May-Jun;7(3):395-9, 1988.

Greco L, Mayer M, Grimaldi M, Follo D, De Ritis G, Auricchio S. "The effect of early feeding on the onset of symptoms in celiac disease." J Pediatr Gastroenterol Nutr . Feb;4(1):52-5, 1985.

Ivarsson A, Hernell O, Stenlund H, Persson LA. "Breast-feeding protects against celiac disease." Am J Clin Nutr., May; 75(5):914-21, 2002.

Ozkan T, Ozeke T, Meral A. "Gliadin-specific IgA antibodies in breast milk." J Int Med Res. Sep-Oct;28(5):234-40, 2000

Evidencias científicas

Recomendaciones sobre Lactancia Materna del Comité de Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría

[ Vía: Inma Mellado ]

El pasado mes de febrero el Comité de Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría renovó sus recomendaciones sobre lactancia materna.

Se trata de un documento sencillo, pero completo y muy útil que debería estar en todas y cada una de las consultas de los pediatras españoles. También debería ser entregado a cada pareja embarazada en las clases pre-parto.

Se hace especial hincapié en la importancia del contacto precoz piel con piel, ilustrado con unas bellas fotografías. Así mismo se destaca la recomendación en la que coinciden los organismos internacionales competentes: lactancia materna exclusiva durante seis meses y continuar con el amamantamiento junto con otros alimentos que complementen la alimentación hasta los 2 años o más, mientras madre e hijo lo deseen.

El documento comienza así:

La leche materna es el mejor alimento para el lactante durante los primeros meses de vida. Cubre las necesidades nutricionales para su adecuado crecimiento y desarrollo físico y desde el punto de vista emocional le asegura el establecimiento de un buen vínculo madre-hijo y una adecuada relación de apego seguro con su madre, ambos esenciales para un correcto desarrollo como persona independiente y segura. Por todo ello la lactancia materna es considerada el método de referencia para la alimentación y crianza del lactante y el niño pequeño.

> Accede al documento completo de las Recomendaciones sobre Lactancia Materna del Comité de Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría [PDF].

Evidencias científicas

Los niños nacidos por cesárea toman menos leche materna

[ Vía: Evidencias en Pediatría ]

Dibujo de un nacimiento por cesáreaEn las últimas décadas se ha observado un marcado y progresivo aumento de la tasa de cesáreas, que pasó de un 10% en la década de 1970 al 30% que se presenta en la actualidad. Existe suficiente evidencia que demuestra la asociación existente entre operación cesárea y morbimortalidad materna y neonatal, aunque son relativamente pocos los estudios que se ocupan de la evolución de los embarazos a término, y menos aún los que tratan específicamente el impacto del modo de nacimiento sobre el éxito o fracaso de la lactancia materna.

Recientemente, un equipo de investigadores de la Universidad de Padua (Italia) ha estudiado la relación entre las tasas de lactancia materna hasta los seis meses de vida de los bebés y el tipo de parto que tuvieron (natural, cesárea de urgencias o cesárea programada). Tras estudiar a más de 1.500 niños, concluyeron que tanto la cesárea programada como la de urgencia están asociadas a una disminución de las tasas de lactancia materna exclusiva comparadas con el parto vaginal. De acuerdo con los autores del estudio, la principal causa puede ser la dificultad que tienen las madres que han sufrido una cesárea para dar el pecho a sus bebés en la sala de partos y en las horas inmediatemente posteriores al parto.

Portada de la Revista Evidencias en Pediatría. Número de Marzo de 2011Según los doctores Eduardo Cuestas y José Luis Aparicio, que han revisado el estudio para la revista Evidencias en Pediatría, se trata de un estudio interesante, novedoso y bien diseñado. Aunque los resultados podrían estar afectados por el elevado nivel de pérdidas durante el seguimiento, solo terminaron el estudio el 61,9% de los pacientes que lo iniciaron (970/1567), la proporcionalidad de los grupos se mantiene y los intervalos de confianza son significativos.

Ambos médicos afirman que existe ahora evidencia suficiente que demuestra el efecto negativo de la cesárea sobre la lactancia. Y, por consiguiente, recomiendan a pediatras y neonatólogos que discutan firmemente con los obstetras las indicaciones no estrictamente médicas de la operación cesárea, dado el marcado perjuicio que esta provoca, entre muchos otros, sobre la lactancia materna.

Beneficios de amamantar Evidencias científicas

La lactancia materna podría proteger contra la muerte súbita

[ Vía: WebMD ]

Una nueva revisión de más de 280 estudios publicados entre 1966 y 2009 ha revelado que los niños que toman el pecho tienen un 60% menos de probabilidad de morir por el Síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL) que aquellos que no fueron amamantados. Este efecto protector es mayor cuanto más prolongada sea la lactancia materna exclusiva.

Fotografía de la doctora Fern Hauck, de la Universidad de VirginiaSegún la doctora Fern Hauck, investigadora del departamento de medicina de familia de la Universidad de Virginia y autora de la revisión que se publicará en julio de 2011 en la revista Pediatrics, "la lactancia materna, se dé en exclusiva o no, y se prolongue lo que se prolongue, protege contra el SMSL".

Sin embargo, el amamantamiento en exclusiva, sin la utilización de leche artificial, proporcionaría los mayores beneficios ya que el riesgo de SMSL entre los bebés que disfrutaron de lactancia materna en exclusiva fue un 73% menor.

Beneficios de amamantar Evidencias científicas

Los niños que toman leche materna se portan mejor

[ Vía: El Mundo Salud ]

Un estudio de unos investigadores británicos afirma que la lactancia materna influye en el posterior comportamiento del niño. Según este trabajo, quienes han tomado el pecho durante al menos cuatro meses tienen menos problemas de actitud que aquellos que son alimentados con leche artificial. Y la relación es independiente de otros factores como la edad de la madre o el nivel socio-económico.

Aunque ya se habían realizado algunos estudios previos que habían apuntado este vínculo, ninguno era demasiado concluyente. Para establecer o no definitivamente esta relación, un equipo de investigadores de las Universidades de Oxford, Essex, York y del University College London (todas en el Reino Unido) analizó una muestra suficientemente amplia como para salir de dudas. Contaron con la participación de 10.037 madres e hijos, de los cuales 512 fueron prematuros. Tan sólo el 29% de los que vinieron al mundo a tiempo y el 21% de los prematuros fueron amamantados durante cuatro o más meses.

Logo de la revista Archives of Disease in Childhood. Enlace al estudio mencionado en este artículoCuando los niños cumplieron cinco años les sometieron a un cuestionario estándar para evaluar cómo se portaban. Sus resultados, que pubica la revista 'Archives of Disease in Childhood', muestran que los pequeños que se habían alimentado con leche artificial tenían más problemas de comportamiento como ansiedad o hiperactividad, mentían más y tenían peor relación con los padres que los que tomaron leche materna al menos cuatro meses. La proporción fue de un 16% de niños 'problemáticos' en el grupo de la leche artificial frente al 6% en el de la lactancia.

Aunque las causas de estas diferencias no están claras, los autores indican que podría deberse a que "la leche materna contiene muchas cantidades de ácidos grasos poliinsaturados esenciales, factores de crecimiento y hormonas que juegan un importante papel en el desarrollo del cerebro y del sistema nervioso central". Hasta hace una década las fórmulas lácteas infantiles no contenían estos ingredientes. Añadirles suplementos con ácidos grasos es relativamente reciente y aún no se sabe a ciencia cierta su eficacia.

Otra posible explicación que señalan los investigadores es que "el acto de amamantar crea una relación especial entre la madre y su bebé, mayor interacción entre ambos que puede influir en la posterior actitud del niño".

La relación sólo es significativa en los niños que no son prematuros y siempre que hayan tomado el pecho cuatro o más meses. "Nuestro trabajo refuerza la idea de que el tiempo de amamantamiento es uno de los factores que más influyen en las posibles repercusiones favorables para el niño".

> Más información en el resumen del estudio "Breast feeding and child behaviour in the Millennium Cohort Study" (sólo disponible en inglés)

Beneficios de amamantar Evidencias científicas

La lactancia materna podría reducir el riesgo de epilepsia infantil

[ Via: Journal of Pediatrics ]

Bebé tomando teta y mirando a su mamáLa lactancia materna podría estar asociada con un menor riesgo de epilepsia según un estudio de la Universidad de Aarhus en Dinamarca publicado el 14 de enero de 2011 en The Journal of Pediatrics.

Los investigadores analizaron los hábitos alimentarios tempranos de casi 70.000 niños nacidos en Dinamarca entre 1996 y el año 2000; los siguieron hasta 2008 hablando con sus madres y controlaron cuántos niños habían tenido convulsiones a partir del primer año de vida.

Los niños que habían recibido leche materna durante por lo menos tres meses tenían una posibilidad entre 135 de desarrollar epilepsia al año de vida. Si la lactancia materna había durado por lo menos seis meses, aquella posibilidad se reducía a una entre 150 y si el amamantamiento se había prolongado por lo menos nueve meses, la posibilidad de desarrollar epilepsia era de una entre 200. Una lactancia materna exclusiva durante cuatro meses ofrecía una posibilidad entre 175 de tener convulsiones más adelante.

Visto de otra forma, comparado con los niños que fueron amamantados menos de un mes, la reducción del riesgo de epilepsia después del primer año de vida es significativamente menor cuanto más prolongado es el período de lactancia materna:

meses con lactancia materna reducción del riesgo de epilepsia después del primer año de vida
3 a 5 26%
6 a 8 39%
9 a 12 50%
13 o más 59%

Evidencias científicas

Dormir mejor no es un motivo válido para no optar por la lactancia

[ Vía: Público.es ]

Las madres lactantes duermen tanto, y tan bien, como las mujeres que optan por la lactancia artificial o su combinación con la lactancia materna.

Fotografía de la doctora Hawley Montgomery-Downs, de la Universidad de VirginiaEsta es "una buena noticia para decirles a las mujeres: suspender la lactancia no las ayudará a dormir mejor'. Y los beneficios (del amamantamiento) son enormes para la madre y el bebé", dijo la doctora Hawley Montgomery-Downs, de la West Virginia University.

La lactancia materna protege de varias enfermedades pediátricas, como el eccema, las infecciones del oído medio y respiratorias bajas, el asma, la diabetes tipo 1 y la muerte súbita del lactante.

Un estudio acaba de estimar que Estados Unidos podría ahorrar 13.000 millones de dólares por año y prevenir 911 muertes anuales, si el 90 por ciento de las nuevas madres optaran por la lactancia exclusiva durante los 6 primeros meses de vida del bebé, como se recomienda. El 70 por ciento de las mujeres de este país optan por la lactancia exclusiva para su bebé y apenas el 33 por ciento de ellas la mantiene durante seis meses, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades.

En esas bajas tasas de lactancia influirían muchos factores, incluido el temor de las madres cansadas a sentir aún más cansancio. Es un "mito urbano" que las mujeres lactantes duermen poco, lo que hace que muchas duden en darle de mamar a sus hijos. No obstante, es cierto que los bebés digieren la leche materna más rápido que la fórmula, lo que hace que puedan necesitar más alimento a mitad de la noche.

Fotografía de una mamá durmiendo con su bebéCuando el equipo de Montgomery-Downs le preguntó a 80 nuevas madres con qué frecuencia se despertaban de noche y cuán descansadas se sentían, además de colocarles sensores para medir cuánto tiempo y con qué calidad dormían, no halló diferencias significativas entre las lactantes, las que usaban fórmula o aquellas que combinaban ambos alimentos.

Estos resultados, publicados en la revista Pediatrics, sugieren que "existiría algún tipo de compensación" en las mujeres lactantes, indicó Montgomery-Downs a Reuters Health.

Por ejemplo, los bebés lactantes se despertarían con más frecuencia (y despertarían a sus padres) para comer, pero la autora sugirió que esa alimentación nocturna afectaría menos a los papás que si bebieran fórmula.

Por otra parte, las mujeres lactantes permanecerían despiertas de noche por intervalos más cortos y con menos actividad, al no tener que preparar el biberón, lo que les facilitaría volver a conciliar el sueño.

Además, las mujeres que optan por la lactancia exclusiva tienen niveles más altos de la hormona prolactina, que facilita el sueño.

"Dormir mejor no es un motivo válido para no optar por la lactancia", concluyó Montgomery-Downs.

FUENTE: "Infant Feeding Methods and Maternal Sleep and Daytime Functioning". Pediatrics, online 8 de noviembre del 2010