[ Vía: Diario de Cádiz ]

Hace unos 20 años el biberón suplantó la sana y natural costumbre de dar el pecho. Se había ido introduciendo poco a poco principalmente a base de la publicidad que hizo creer, no sólo que era bueno, sino incluso que era mejor que amamantar. Todo esto aderezado con la salida de la mujer al mundo laboral y las cualidades del mundo moderno, hace que hoy continúe en declive la cultura de la lactancia materna.

Fotografía de una mujer dando el pecho a un bebéPero resulta que ahora hay estudios que vienen a concluir ya no sólo que la leche de la madre tiene unas propiedades nutritivas de las que carece la otra, sino que la lactancia artificial presenta algunos inconvenientes.

Así, por ejemplo, para el sistema digestivo del bebé, pues es más pesada la leche del biberón y el pequeño tarda más en hacer la digestión, en concreto, tres horas en vez de una y media. Además, según estos estudios los niños que toman el biberón enferman más y presentan luego más problemas. Tienen mayor riesgo de padecer en un futuro enfermedades crónicas como alergias, diabetes, obesidad, hipertensión arterial o artritis infantil.

Como punto de partida hay que tener en cuenta que la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que, salvo recomendación médica contraria, la lactancia materna sea la alimentación exclusiva del pequeño hasta los seis meses. Sin embargo, en la actualidad, el 15 por ciento de las mujeres no cumplen esta pauta. Muchas se quedan en el intento (entre otras cosas porque la baja maternal dura sólo cuatro meses) y en torno a un diez por ciento decide desde el principio hacer uso del biberón.


Las noticias, como vemos, son confusas pues ante un titular como el que encabeza este post, uno podría pensar que las cosas van mejorando. Sin embargo, datos recientes apuntan a que tan sólo el 6% de las españolas mantiene la lactancia materna a los seis meses.