Todos sabemos que madre no hay más que una y que es insustituible y, sin embargo, esta sociedad occidental tan avanzada para unas cosas, pero tan despistada para otras, se empeña en buscarle reemplazo. Niñeras, cuidadoras, baby-sitters, educadoras, "chicas",... hay todo un sinfín de términos para la figura que sustituye a la madre, aunque sea solo por unas horas.

En el apartado de artefactos inventados para sustituir a las madres, el premio mayor se lo llevan el biberón y la leche artificial.

Portada del estudio del Instituto Cornucopia: Reemplazando a la madre, imitando la leche materna en el llaboratorio En este sentido, el Instituto Cornucopia, junto con la Alianza Nacional de Apoyo a la Lactancia Materna de Estados Unidos, acaban de publicar el informe "Reemplazando a la madre - Imitando la leche materna en el labortorio" con el subtítulo: "Los nuevos aceites en la leche artificial y en la comida orgánica: ¿alimentación funcional, valiosa y segura o un peligroso reclamo de marketing?"

El informe demuestra que los esfuerzos por imitar la leche materna en el laboratorio mediante la adición de aceites omega-3 provenientes de algas y hongos suponen un riesgo para los bebés.

Algunos de los hallazgos presentados en este informe son:

  1. Se han ignorado las pruebas de seguridad pre-comercialización con el consiguiente riesgo que eso supone.
  2. Hay numerosos casos de niños enfermos a causa de los que los profesionales sanitarios han llamado "diarrea de fórmula".
  3. Se ha reconocido como un grave riesgo para la salud la diarrea virulenta y a largo plazo.
  4. Se acusa a las empresas fabricantes de leche artificial de publicidad engañosa y de desaconsejar la lactancia materna.
  5. Algunos de estos nuevos aceites se extraen utilizando un disolvente tóxico prohibido: el hexano.

Me parece muy triste que la humanidad siga intentando imitar lo inimitable. Porque nunca nada salido de un laboratorio podrá reemplazar el cariño, el calor y el alimento que una madre proporciona a su hijo cuando le amamanta.