[ Vía: Blogher, por Amy Gates, traducido y adaptado por Antonio Ibarra ]

Cuando, hace cuatro años y medio, nació mi hija, no tenía planificado el tiempo que le daría el pecho, sólo sabía que empezaría a amamantar y luego ya veríamos. Y sucedió que, en nuestro caso, el "ya veríamos" se convirtió en que, a falta de un mes para cumplir cuatro años, mi hija todavía tomaba teta (aunque sólo una vez al día) y que, como pronto descubriría, nosotros no eramos los únicos a los que les había pasado eso.

Fotografía de una madre dando el pecho a una niña de unos tres añosNo me había propuesto amamantar a una niña tan mayor, pero en lo que ahora me parece un abrir y cerrar de ojos, mi preciosa bebecita se convirtió en una niña pequeña y finalmente floreció para convertirse en toda una niña de preescolar. Estoy segura de que esto no durará eternamente y espero que, al recordar estos momentos cuando ella tenga 10, 20 ó 30 años y observe la mujer en la que se habrá convertido, me sienta orgullosa de las decisiones que tomé y que no me arrepienta de ninguna de ellas.

Cuando hablé de esto en un artículo anterior, me sentía un poco sola y me preguntaba si habría otras madres que hubieran elegido (intencionadamente o no) prolongar la lactancia materna durante tanto tiempo. Pronto obtuve respuesta. Recibí 62 comentarios a aquel artículo. Sorprendentemente, ninguno de ellos fue negativo, varios los escribían mujeres que decían haber dado el pecho a niños mayores y en muchos se me agradecía el haber hablado de ello abiertamente.

Lisa dijo: "Me alegro mucho de que escribieras esto. He dado el pecho a mis hijos hasta que ellos decidieron parar, lo cual ha variado entre los 14 meses y los 4 años. Gracias por permitirnos 'salir del armario' ahora que sabemos que no estamos solas".

Melissa, por su parte, comentó: "Durante todo el tiempo que estuve amamantando a mis niñas hasta más allá de los 4 años siempre deseé poder compartirlo con alguien y que más madres estuvieran dispuestas a admitir que ellas también tuvieron una lactancia materna prolongada. Cuando eran mayores, mis niñas solo mamaban para dormir la siesta y para dormir por la noche, lo que quiere decir que tomaban el pecho una o dos veces al día. Por supuesto, ya se han destetado, pero no tengo ningún remordimiento y, si tengo más hijos, estoy convencida de que les daré el pecho tanto tiempo como pueda".

Liesl, una mamá que amamantó en tándem a su hijo de 4 años y medio y a su bebé, dijo: "A veces es demasiado dar el pecho a dos, pero por otro lado, cuando mama es una de las pocas ocasiones en las que el mayor está tranquilo durante un rato. Después de tomar el pecho, se sienta a mi lado y charlamos, y entonces es cuando descubro lo que realmente pasa por su mente. Y también pienso que así le es más fácil pasar a ser el hermano mayor. Amamantar a un niño de 4 años es muy diferente a amamantar a un bebé, y seguramente no coincida con todo el mundo, pero en global me alegro de haber llegado hasta ahí".

Nina comentaba: "A los que piensan que es 'malo' dar el pecho a un niño en edad preescolar es importante decirles que, en muchas otras partes del mundo, eso es bastante normal".

Heather, compartió una conversación con un antiguo jefe: "Hace unos años, mi antiguo jefe me contó una historia muy interesante. Él tenía unos 60 años por entonces, y se había críado en el campo. Cuando iba a la escuela, a la hora de comer, los niños "pequeños" de 6 ó 7 años se iban a casa a tomar el pecho. En aquellos tiempos no había mucha comida y las madres también lo usaban como un método anticonceptivo".

También lancé una encuesta informal en Twitter para ver si otras madres habían practicado una lactancia materna prolongada y me quedé sorprendida por el número de respuestas que recibí. Más de quince madres habían experimentado una lactancia prolongada. Cuatro años, tres años y medio, cinco años,... una madre había llegado a dar el pecho a su hijo hasta los 5 años y medio.

Aunque, como habrás podido comprobar, hay un buen número de madres e hijos que han disfrutado de una lactancia materna prolongada (y eso que no me he puesto a buscar en internet), habrá, indudablemente, quien siga pensando que esto es raro, de mal gusto, perjudicial o completamente erróneo. Si estás en este grupo, quizá te interese saber lo siguiente:

  • La Academia Americana de Pediatría dice: "Los pediatras y los padres deben saber que la lactancia materna exclusiva es suficiente para proporcionar un crecimiento y desarrollo óptimos durante aproximadamente los 6 primeros meses de vida y que proporciona una protección continua frente a diarreas e infecciones del tracto respiratorio. La lactancia materna debería prolongarse hasta, al menos, el año de vida y, después, hasta que la madre y el hijo deseen." Y sigue diciendo: "No hay un límite máximo para la duración de la lactancia materna y no existen evidencias de daño psicológico o del desarrollo debido a amamantar en el tercer año de vida o más allá". (AAP 2005)
  • La Organización Mundial de la Salud recomienda que "los niños deberían tomar exclusivamente leche materna durante los seis primeros meses de vida para lograr un crecimiento, desarrollo y salud óptimos. A partir de ahí, para satisfacer la evolución de sus necesidades nutricionales, los niños deberían recibir alimentación complementaria adecuada y segura a la par que continúa la lactancia materna hasta los dos o más años de edad.
  • La Academia Americana de Médicos de Familia recomienda que la lactancia materna continúe durante el primer año de vida que "la lactancia materna más allá del primer cumpleaños ofrece beneficios considerables tanto para la madre como para el niño, y debería continuar tanto tiempo como ambos deseen". También se asegura que "si se desteta a un niño antes de los dos años, aumenta el riesgo de enfermedad". (AAFP 2001)

Pero, aún hay más. En el libro de Katherine A. Dettwyler "Amamantamiento: Fotografía de la Dra. Kathy Dettwyler, antropóloga estadounidense defensora de la lactancia maternaperspectivas bioculturales", esta antropóloga reconocida internacionalmente que amamantó a su hija hasta los 4 años, compara varios primates, incluyendo a los seres humanos, para tratar de determinar cual sería la norma biológica en los humanos. La doctora Dettwyler halló que la edad natural de los humanos actuales según nuestro tamaño, desarrollo y esperanza de vida está entre los 2,5 y los 7 años. El hecho de que un niño de cuatro años todavía tome el pecho es perfectamente normal y natural.

Si eres una de las muchas madres que en estos momentos está amamantando a un niño mayor, es muy probable que tengas que enfrentarte a las críticas de los demás. Los consejos de La Liga de la Leche Internacional para manejar las críticas de familiares, amigos o extraños, pueden serte de utilidad:

Si recibes críticas, recuerda que puede deberse simplemente a una falta de información acerca de los beneficios de la lactancia materna prolongada o, quizás, a que se sientan culpables por sus decisiones como padres. En tales casos, puedes considerar respuestas como estas:

  • Ignorar: alejarte de la persona que te critica o cambiar de tema.
  • Informar: puedes compartir con la otra persona artículos, libros o recomendaciones de profesionales sanitarios sobre la lactancia materna prolongada.
  • Usar el sentido del humor: hacer una broma sobre la situación o sobre uno mismo (no sobre la otra persona) puede quitar hierro al asunto.
  • Escuchar: reconocer el punto de vista de la otra persona y hacer preguntas al respecto sin mostrar acuerdo ni desacuerdo.
  • Empatizar: mostrar empatía para demostrar que entiendes el parecer y los sentimientos de la otra persona.

El Dr. William Sears ofrece también algunos consejos para gestionar las críticas. Estas son algunas de las cosas que debes tener en mente:

  • La ciencia está de tu parte
  • La opinión mundial está de tu parte
  • Es mejor para tu salud
  • Es mejor para el comportamiento de tu hijo/a
  • Di que te lo ha recomendado el pediatra
  • Deja que tu hijo acalle las críticas

Aunque estoy segura de que mis familiares pensaban que mi hija iba a seguir mamando "toda la vida", no ocurrió así. Su última toma fue el 3 de octubre de 2008, cuando tenía 4 años, 3 meses y 11 días. Fue una decisión principalmente suya aunque yo también le animé un poco al final. Sentía que ella estaba preparada para el destete, pero que necesitaba un empujoncito (y yo sabía que yo estaba preparada). Fue una sensación agridulce, pero no hubo ningún problema. Espero poder escribir sobre esa experiencia antes de que se me olvide. Aún está por ver lo que decide hacer mi hijo pequeño. De momento, con 25 meses, sigue tomando mucha leche materna.

Más información: Lactancia prologanda, por Mónica Tesone.