La Coctelera

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Entrevista al Dr. Carlos González: "La lactancia es lo que manda"

[ Vía: La Verdad ]

El Dr. Carlos González, autor del best seller Bésame mucho. Cómo criar a los hijos con amor, y autor de otras obras como Mi niño no me come y Un regalo para toda la vida ofreció una conferencia sobre lactancia dentro de las III Jornadas de Lactancia Materna y Alimentación Complementaria de Albacete, organizadas por Lactaeduca.

¿Qué es lo que expuso en la conferencia?
En la conferencia se habló sobre cómo funciona la lactancia materna, es decir, explicarlo para que se entienda que el pecho no funciona con un horario rígido, ni cada tres horas, ni contando los minutos que está el niño; sino que funciona a demanda, cuando el bebé quiere, en el momento que quiere, el rato que quiere. Algunos necesitan mamar más, otros menos.
¿Ha escrito libros sobre el tema?
He escrito un libro sobre lactancia en general, otro sobre los niños que no comen y porque no comen haya que dejarlos en paz; y también sobre las necesidades afectivas que pueden tener los padres, como coger a sus hijos en brazos o dormir con ellos en la misma cama sin convertirse en ningún monstruo asesino.
¿Hay diferencias entre los padres primerizos y los que no lo son?
Los primerizos se preocupan por todo. Pero todo tiene sus ventajas e inconvenientes, porque si eres un hijo primerizo, pues tienes los padres para ti solo. No obstante, aquellos que son los segundos, tienen unos padres más experimentados, pero tienen menos tiempo para dedicárselo.
¿Cómo sabe una madre cuándo tiene que amamantar a su bebé?
No hay que seguir ningún horario, el reloj no ha de ser quién debe saber que tu hijo tiene hambre, el que lo sabe es tu hijo, y si tiene hambre, pues la tiene.
¿Qué diferencia hay entre las madres que dan el pecho y las que no?
Para la madre que quiere dar el pecho y lo hace es una gran satisfacción, puesto que es la sensación de que has conseguido algo. Es una realización personal. Hay gente que se siente realizada por subir a una montaña, pues esto, es mucho más importante en tu vida; y además es una comodidad muy grande. Es decir, que puedes subir también la montaña porque no necesitas agua, ni un aparato para calentar el agua y el polvo, y la medida para el polvo y demás. Eso permite a las madres una libertad y una movilidad, en cambio el biberón exige ciertas cosas.
¿Qué prefieren las madres?
La inmensa mayoría de las madres prefieren dar el pecho, aunque hay algunas que no lo quieren. Pero, según las zonas de España, son el 80% o el 90% que quieren dar el pecho, y la gran pena es que muchas no lo consiguen porque han tenido problemas, grietas, o por diversos motivos que no han encontrado a nadie que les pudiera ayudar.
¿Qué podría comentar de su experiencia en consulta?
Es una cosa curiosa como los padres primerizos cuando los ves los primeros días o las primeras semanas que vienen a la consulta con su niño, cuando les explicas que si el niño llora lo pueden coger en brazos siempre que quieran que no pasa nada, y que si por la noche no quiere dormir solo que se lo pueden meter en la cama; la inmensa mayoría de los padres y madres se quedan contentísimos. Es decir, te das cuenta hasta qué punto nuestra sociedad tiene unos prejuicios muy fuertes sobre estos asuntos.
¿A qué se refiere con prejuicios?
La palabra vicio, por ejemplo, ya sólo se usa para esas cosas. Nadie dice que fumar sea un vicio, y fumar es una enfermedad como es el tabaquismo; la palabra vicio se usa para decir que mi hijo se muerde las uñas o dormir en brazos. Parece que los niños son sólo aquellos que sufren de los vicios.
¿Cuál es su mejor consejo?
Supongo que lo de la lactancia es lo que manda, no hay que preocuparse por el reloj. Hay que ofrecerle el pecho cuando lo pida. Y si no se asegura de que lo está pidiendo la manera más fácil es ofrecerlo.

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Entrevista a Pat Shelly, directora del Centro de Lactancia Materna de Washington

[Via: Washington Examiner ]
Logo del Breastfeeding Center For Greater WashingtonPat Shelly es la fundadora y directora del Centro de Lactancia Materna de Washington, una clínica sin ánimo de lucro que ofrece asesoramiento, formación y ayuda.

¿Qué motivó la creación del Centro?
Comencé mi tarea de apoyo a la lactancia, a finales de los años 80, haciendo visitas a domicilio. Después de muchos años trabajando como enfermera, veía con frecuencia cómo las madres recientes se sentían inseguras y desinformadas en lo que respecta a la lactancia materna cuando dejaban el hospital.
¿Por qué es necesario un centro de lactancia materna? ¿No es la lactancia materna algo natural?
Sí, la lactancia materna es natural, igual que lo son la concepción, el embarazo y el proceso del parto. Pero aún así, algunas veces surgen complicaciones. Muchas de las madres que creen que dar el pecho es fácil, pueden verse sobrepasadas por los problemas más comunes. La mejor manera de evitar esta situación es disponer de formación previa al nacimiento y un correcto apoyo por parte de personal cualificado. El objetivo es reducir la ansiedad en ese momento tan emotivo que rodea a la llegada de un nuevo miembro a la familia.
¿Están las mujeres de ahora más preocupadas por la lactancia materna que una o dos generaciones atrás?
Es posible, pero también son más decididas. Cada día más mujeres saben apreciar los beneficios de la alimentación natural, y son más conscientes de alto grado de desinformación y confusión derivados de equiparar la lactancia materna con la lactancia artificial. Estamos volviendo a aprender la tradición perdida tras varias generaciones de lactancia artificial.
¿Están los hombres más sensibilizados de lo que solían estar?
En general, sí, ya que los padres se involucran mucho más en todo el proceso del nacimiento y eso les lleva de forma natural a apoyar más a la madre en la alimentación y crianza del bebé. La mujer que siente el apoyo y aprecio de su familia durante las primeras semanas, tiene más energía para establecer el vínculo del amamantamiento con su bebé.

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Dar el pecho hasta los 3, 4 ó 5 años. ¿Más común de lo que crees?

[ Vía: Blogher, por Amy Gates, traducido y adaptado por Antonio Ibarra ]

Cuando, hace cuatro años y medio, nació mi hija, no tenía planificado el tiempo que le daría el pecho, sólo sabía que empezaría a amamantar y luego ya veríamos. Y sucedió que, en nuestro caso, el "ya veríamos" se convirtió en que, a falta de un mes para cumplir cuatro años, mi hija todavía tomaba teta (aunque sólo una vez al día) y que, como pronto descubriría, nosotros no eramos los únicos a los que les había pasado eso.

Fotografía de una madre dando el pecho a una niña de unos tres añosNo me había propuesto amamantar a una niña tan mayor, pero en lo que ahora me parece un abrir y cerrar de ojos, mi preciosa bebecita se convirtió en una niña pequeña y finalmente floreció para convertirse en toda una niña de preescolar. Estoy segura de que esto no durará eternamente y espero que, al recordar estos momentos cuando ella tenga 10, 20 ó 30 años y observe la mujer en la que se habrá convertido, me sienta orgullosa de las decisiones que tomé y que no me arrepienta de ninguna de ellas.

Cuando hablé de esto en un artículo anterior, me sentía un poco sola y me preguntaba si habría otras madres que hubieran elegido (intencionadamente o no) prolongar la lactancia materna durante tanto tiempo. Pronto obtuve respuesta. Recibí 62 comentarios a aquel artículo. Sorprendentemente, ninguno de ellos fue negativo, varios los escribían mujeres que decían haber dado el pecho a niños mayores y en muchos se me agradecía el haber hablado de ello abiertamente.

Lisa dijo: "Me alegro mucho de que escribieras esto. He dado el pecho a mis hijos hasta que ellos decidieron parar, lo cual ha variado entre los 14 meses y los 4 años. Gracias por permitirnos 'salir del armario' ahora que sabemos que no estamos solas".

Melissa, por su parte, comentó: "Durante todo el tiempo que estuve amamantando a mis niñas hasta más allá de los 4 años siempre deseé poder compartirlo con alguien y que más madres estuvieran dispuestas a admitir que ellas también tuvieron una lactancia materna prolongada. Cuando eran mayores, mis niñas solo mamaban para dormir la siesta y para dormir por la noche, lo que quiere decir que tomaban el pecho una o dos veces al día. Por supuesto, ya se han destetado, pero no tengo ningún remordimiento y, si tengo más hijos, estoy convencida de que les daré el pecho tanto tiempo como pueda".

Liesl, una mamá que amamantó en tándem a su hijo de 4 años y medio y a su bebé, dijo: "A veces es demasiado dar el pecho a dos, pero por otro lado, cuando mama es una de las pocas ocasiones en las que el mayor está tranquilo durante un rato. Después de tomar el pecho, se sienta a mi lado y charlamos, y entonces es cuando descubro lo que realmente pasa por su mente. Y también pienso que así le es más fácil pasar a ser el hermano mayor. Amamantar a un niño de 4 años es muy diferente a amamantar a un bebé, y seguramente no coincida con todo el mundo, pero en global me alegro de haber llegado hasta ahí".

Nina comentaba: "A los que piensan que es 'malo' dar el pecho a un niño en edad preescolar es importante decirles que, en muchas otras partes del mundo, eso es bastante normal".

Heather, compartió una conversación con un antiguo jefe: "Hace unos años, mi antiguo jefe me contó una historia muy interesante. Él tenía unos 60 años por entonces, y se había críado en el campo. Cuando iba a la escuela, a la hora de comer, los niños "pequeños" de 6 ó 7 años se iban a casa a tomar el pecho. En aquellos tiempos no había mucha comida y las madres también lo usaban como un método anticonceptivo".

También lancé una encuesta informal en Twitter para ver si otras madres habían practicado una lactancia materna prolongada y me quedé sorprendida por el número de respuestas que recibí. Más de quince madres habían experimentado una lactancia prolongada. Cuatro años, tres años y medio, cinco años,... una madre había llegado a dar el pecho a su hijo hasta los 5 años y medio.

Aunque, como habrás podido comprobar, hay un buen número de madres e hijos que han disfrutado de una lactancia materna prolongada (y eso que no me he puesto a buscar en internet), habrá, indudablemente, quien siga pensando que esto es raro, de mal gusto, perjudicial o completamente erróneo. Si estás en este grupo, quizá te interese saber lo siguiente:

  • La Academia Americana de Pediatría dice: "Los pediatras y los padres deben saber que la lactancia materna exclusiva es suficiente para proporcionar un crecimiento y desarrollo óptimos durante aproximadamente los 6 primeros meses de vida y que proporciona una protección continua frente a diarreas e infecciones del tracto respiratorio. La lactancia materna debería prolongarse hasta, al menos, el año de vida y, después, hasta que la madre y el hijo deseen." Y sigue diciendo: "No hay un límite máximo para la duración de la lactancia materna y no existen evidencias de daño psicológico o del desarrollo debido a amamantar en el tercer año de vida o más allá". (AAP 2005)
  • La Organización Mundial de la Salud recomienda que "los niños deberían tomar exclusivamente leche materna durante los seis primeros meses de vida para lograr un crecimiento, desarrollo y salud óptimos. A partir de ahí, para satisfacer la evolución de sus necesidades nutricionales, los niños deberían recibir alimentación complementaria adecuada y segura a la par que continúa la lactancia materna hasta los dos o más años de edad.
  • La Academia Americana de Médicos de Familia recomienda que la lactancia materna continúe durante el primer año de vida que "la lactancia materna más allá del primer cumpleaños ofrece beneficios considerables tanto para la madre como para el niño, y debería continuar tanto tiempo como ambos deseen". También se asegura que "si se desteta a un niño antes de los dos años, aumenta el riesgo de enfermedad". (AAFP 2001)

Pero, aún hay más. En el libro de Katherine A. Dettwyler "Amamantamiento: Fotografía de la Dra. Kathy Dettwyler, antropóloga estadounidense defensora de la lactancia maternaperspectivas bioculturales", esta antropóloga reconocida internacionalmente que amamantó a su hija hasta los 4 años, compara varios primates, incluyendo a los seres humanos, para tratar de determinar cual sería la norma biológica en los humanos. La doctora Dettwyler halló que la edad natural de los humanos actuales según nuestro tamaño, desarrollo y esperanza de vida está entre los 2,5 y los 7 años. El hecho de que un niño de cuatro años todavía tome el pecho es perfectamente normal y natural.

Si eres una de las muchas madres que en estos momentos está amamantando a un niño mayor, es muy probable que tengas que enfrentarte a las críticas de los demás. Los consejos de La Liga de la Leche Internacional para manejar las críticas de familiares, amigos o extraños, pueden serte de utilidad:

Si recibes críticas, recuerda que puede deberse simplemente a una falta de información acerca de los beneficios de la lactancia materna prolongada o, quizás, a que se sientan culpables por sus decisiones como padres. En tales casos, puedes considerar respuestas como estas:

  • Ignorar: alejarte de la persona que te critica o cambiar de tema.
  • Informar: puedes compartir con la otra persona artículos, libros o recomendaciones de profesionales sanitarios sobre la lactancia materna prolongada.
  • Usar el sentido del humor: hacer una broma sobre la situación o sobre uno mismo (no sobre la otra persona) puede quitar hierro al asunto.
  • Escuchar: reconocer el punto de vista de la otra persona y hacer preguntas al respecto sin mostrar acuerdo ni desacuerdo.
  • Empatizar: mostrar empatía para demostrar que entiendes el parecer y los sentimientos de la otra persona.

El Dr. William Sears ofrece también algunos consejos para gestionar las críticas. Estas son algunas de las cosas que debes tener en mente:

  • La ciencia está de tu parte
  • La opinión mundial está de tu parte
  • Es mejor para tu salud
  • Es mejor para el comportamiento de tu hijo/a
  • Di que te lo ha recomendado el pediatra
  • Deja que tu hijo acalle las críticas

Aunque estoy segura de que mis familiares pensaban que mi hija iba a seguir mamando "toda la vida", no ocurrió así. Su última toma fue el 3 de octubre de 2008, cuando tenía 4 años, 3 meses y 11 días. Fue una decisión principalmente suya aunque yo también le animé un poco al final. Sentía que ella estaba preparada para el destete, pero que necesitaba un empujoncito (y yo sabía que yo estaba preparada). Fue una sensación agridulce, pero no hubo ningún problema. Espero poder escribir sobre esa experiencia antes de que se me olvide. Aún está por ver lo que decide hacer mi hijo pequeño. De momento, con 25 meses, sigue tomando mucha leche materna.

Más información: Lactancia prologanda, por Mónica Tesone.

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La lactancia materna ayuda a conciliar el sueño

[ Vía: Ideal ]

Foto de la psicóloga española Rosa JovéEn una entrevista concedida al Ideal, la psicóloga Rosa Jové menciona los beneficios que aporta la lactancia materna, tanto al bebé como a la madre, a la hora de dormir. Reproduzco aquí la entrevista completa porque el resto de asuntos abordados (sueño, colecho, educación, sociedad, intereses comerciales,...) también son muy interesantes:

-El sueño de los bebés y los niños es uno de los principales motivos de agobio para los padres. ¿Por qué?

-Debido al ritmo de vida que llevamos, en que casi no tenemos tiempo ni para momentos de ocio, el hecho de tener un bebé que nos altere el descanso es un motivo de agobio. El problema no es de los niños, sino de nuestra sociedad, que no cuida a los padres y les obliga a llevar a cabo su trabajo en lugar de propiciar que puedan -durante el tiempo que el bebé necesite- compaginar más libremente su vida laboral y familiar. Ya hay medidas legales en este sentido, pero hacen falta muchas más.

-¿Cree que el problema es que los padres tienen unas expectativas poco realistas sobre cómo duermen los niños pequeños?

-Sí, en muchos casos ese es el principal problema. Y ese problema está fundamentado en los intereses comerciales: si no te hacen creer que tienes un problema, no vas a comprar soluciones: libros, métodos, muñecos, etcétera Actualmente, una gran parte de la información que corre sobre el sueño no es cierta y por eso en mis charlas suelo dedicar un espacio a informar a los padres de qué pueden esperar en cada momento de sus hijos.

-En el libro 'Dormir sin lágrimas' sugiere que son los padres los que deben adaptarse al ritmo del bebé y no al contrario. ¿Qué ocurre si los dos padres trabajan fuera de casa? ¿Cómo 'sobrevivirán' hasta que el sueño de su niño sea 'normal'?

-A veces no nos planteamos que al tener un hijo nuestra vida puede cambiar: los padres deberían pensar que, si no tienen tiempo de sobra antes de tener un niño, mucho menos lo van a tener después. Por eso no estaría de más que antes de tener un bebé se buscaran soluciones laborables para que toda la familia pudiera estar atendida. No obstante, en nuestras charlas enseñamos a los padres trucos y soluciones para hacer más felices sus noches... y las de los niños.

-¿Cómo media, a qué edad aprenden los niños a dormir?

-Los niños ya nacen sabiendo dormir, lo que pasa es que no lo hacen ni en las horas que los padres quieren ni en periodos muy largos de tiempo, pero eso es una cosa que ya harán con el paso del tiempo por sí solos. Las últimas estadísticas hablan de que un 81% de los niños se despiertan por la noche al año de edad y un 54% todavía lo hace a los 2 años, mientras que a los 4 años la mayoría ya duermen de un tirón.

-¿En qué circunstancias se considera que hay un problema?

-Básicamente cuando hay un comportamiento 'extraño' por la noche -niños que no respiran bien, que hablan en sueños, sonámbulos, con pesadillas y terrores nocturnos-, junto con los niños que duermen muchas menos horas de lo habitual y aquellos que duermen demasiadas o que tienen ataques repentinos de sueño.

-¿Cómo influye la lactancia materna en el sueño?

-La lactancia materna ayuda tanto al niño como a la madre. Respecto al niño, la leche materna contiene L-triptófano, que ayuda a dormir más, y el pecho de mamá da la seguridad y el relax necesario para dormir. Por lo que respecta a la madre, la lactancia incrementa sus niveles de prolactina y le ayuda a conciliar el sueño con más facilidad que si alimentase a su hijo de forma artificial.

-Usted es partidaria del colecho. Sin embargo, algunos manuales y pediatras lo desaconsejan.

-El colecho es una practica habitual en nuestros días. Se supone que sobre un 80% de la población mundial de niños esta noche han dormido en compañía. Mucha gente piensa que eso sólo sucede en países tercermundistas, pero no es cierto: en Japón, Suecia, Noruega o Finlandia rayan el 90% de colecho. El que haya profesionales que lo desaconsejen es porque o están mal informados o tienen intereses en que se difunda lo contrario: un niño que duerme en compañía es un niño que duerme más, y por lo tanto sus padres no van a necesitar comprar nada para que duerma mejor.

-También critica duramente los métodos para enseñar a dormir a los niños. ¿Por qué?

-Porque provocan en los menores secuelas emocionales, como depresiones, ansiedad e hiperactividad, pero también alteraciones a nivel de neurotransmisores y alteraciones a niveles cerebrales: se ha comprobado que los niños expuestos a estos tratamientos tienen alteraciones en el hipocampo -es más reducido- y en el cuerpo calloso, que es la parte que une los dos hemisferios cerebrales.

-La educación de los niños muchas veces implica contrariarles. Si nuestro criterio se impone en otros ámbitos, como la alimentación o los juegos peligrosos, ¿por qué hay que respetar su voluntad en el tema del sueño?

-No es cierto que la forma de educar sea contrariando al menor, lo que pasa es que no tenemos una sociedad adaptada a los niños y hay situaciones peligrosas en que en lugar de reñirnos a nosotros por tenerlas reñimos a los niños por querer investigarlas: si mi hijo coge un cuchillo de la cocina la culpa es más mía por dejarlo a su vista que suya por querer cogerlo. No obstante, la contrariedad de un niño se supone que debe ser para cosas nocivas para él o para los que le rodean, no para algo tan inocuo como que elija la mejor forma para dormir. Los adultos lo hacemos cada noche. ¿Por qué a ellos les negamos ese derecho?

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La lactancia comienza antes de nacer

[ Vía: Ideal Granada ]

Foto de Michel Odent.Michel Odent fue uno de los primeros médicos preocupados por facilitar a las mujeres un parto respetado o natural: hace cerca de cuarenta años instaló en el hospital francés donde trabajaba paritorios con piscina. Odent sostiene que es preciso «deshumanizar el parto». No es una paradoja. ¿Qué mamífero, sino el ser humano, ha introducido prácticas que obstaculizan el hecho natural del nacimiento? Logo de Mamilactancia, grupo de apoyo a la lactancia materna de GranadaEl ambiente hostil, el rasurado, el enema, la oxitocina, la episiotomía y la cesárea son elementos habituales en nuestros hospitales, pero no recomendables en los partos normales -que son la mayoría-, según la Organización Mundial de la Salud. El doctor Odent, invitado por la asociación granadina Mamilactancia, impartió en el Hospital Virgen de las Nieves el curso 'La lactancia comienza antes de nacer'.

-¿Qué importancia tiene la forma de nacer en la vida de las personas?

-Esa es una pregunta nueva. Hace cincuenta años nadie se la hubiera hecho, porque entonces casi todo el mundo nacía igual: por vía vaginal. La cuestión se hacía más bien en términos de vida o muerte: sobrevives o no sobrevives. Hoy es diferente. Tenemos datos sólidos que sugieren que la forma en que nacemos tiene consecuencias a largo plazo. Uno de los objetivos de nuestro centro de investigación en Londres es recoger y reunir esas evidencias en una base de datos para que todo el mundo tenga acceso a ellas en la web. Cuando unes esos datos, puedes asegurar que la forma de nacer sí tiene consecuencias a largo plazo, particularmente en términos de sociabilidad, agresividad... O invirtiendo los términos, en capacidad de amar. En el periodo perinatal se detectan factores de riesgo de la delincuencia juvenil, el suicidio, la drogadicción, la anorexia, el autismo... Eso no significa que un individuo concreto sufra esos problemas a causa de su nacimiento; el ambiente y la cultura pueden compensarlo. En otros mamíferos es muy simple: si interfieres en el parto, la madre no acepta a su cría. Pero el ser humano es más complejo. Hacen falta grandes cifras para detectar diferencias estadísticamente significativas. Eso nos debe hacer preguntarnos: ¿qué pasará dentro de tres, cuatro o cinco generaciones si seguimos interfiriendo en el parto?

-¿Por qué considera incorrectas las prácticas obstétricas actuales?

-Como todos los mamíferos, los seres humanos cuando dan a luz liberan un cóctel de 'hormonas del amor'. Interferir en el proceso fisiológico del parto elimina el flujo de hormonas entre la madre y el bebé. La cuestión no es qué le pasará a ese bebé en particular, sino qué le pasará a la civilización si hacemos que las 'hormonas del amor' resulten inútiles.

-¿Qué relación hay entre la forma de nacer y la lactancia?

-En el actual contexto científico es imposible separar la fisiología del nacimiento y la fisiología de la lactancia. Es notorio que en los países donde rutinariamente se interfiere en el proceso del nacimiento, las tasas de lactancia no son buenas. Hay un vínculo.

-¿Qué se puede hacer para cambiar esta situación?

-Necesitamos nuevos criterios para evaluar las prácticas obstétricas. Hoy en día se usan criterios como la mortalidad y la morbilidad perinatal, la morbilidad maternal, el coste/efectividad... Pero si sólo usamos los viejos criterios del siglo XX, ¿por qué no hacer la cesárea a todas los mujeres? Porque de acuerdo con esos criterios, la cesárea es una operación muy segura... Así que necesitamos otros criterios, y uno de ellos puede ser la calidad y duración de la lactancia materna. En los países donde la tasa de cesáreas es muy alta, están obligados a mantener campañas intensivas para fomentar la lactancia materna, y a pesar de todo las cifras de lactancia no son buenas. Es el caso de las grandes ciudades en Brasil, China y Latinoamérica, donde la tasa de cesáreas es superior al 50%.

-Usted lleva cuarenta años promoviendo el parto natural. ¿Ha mejorado la situación en su país?

-El efecto no se produce en un país en particular, porque este es un problema global. Yo hablo en muchos países del mundo: hoy estoy en España, la semana próxima voy a Brasil y la siguiente, a Estados Unidos. En todas partes hay un pequeño núcleo de personas que piensan en estos temas. Y ese núcleo de gente está creciendo. Mire esa sala: han tenido que rechazar solicitudes...

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Encuentro digital con el Dr. Carlos González

[ Vía: El Mundo ]

Foto del Dr. Carlos González.El pasado mes de junio de 2006, el Dr. Carlos González, pediatra y presidente de la Asociación Catalana pro Lactancia Materna, acudió a un encuentro digital a través del cual respondió casi una treintena de preguntas realizadas por los internautas. Recogemos aquí algunas de las más interesantes desde nuestro punto de vista:

¿Qué significa exactamente eso de "mamar a demanda"?

Significa darle al niño el pecho cuando quiere y el tiempo que quiere sin preocuparse del reloj. No hay que esperar a que llore. Normalmente antes de empezar a llorar ya llevan un rato buscando el pecho por las buenas.

¿Es necesario tomar suplemento de yodo con la lactancia?

En España y en toda Europa hay un porcentaje muy grande de déficit de yodo. Todo el mundo debería tomar siempre sal iodada pero incluso así, la mayor parte de las madres no llegan a cubrir las necesidades durante el embarazo y la lactancia, que son mucho más altas que en otras épocas. Por eso, se recomienda tomar 100 a 200 microgramos de yodo al día durante el embarazo y la lactancia. Esta cantidad de yodo no es peligrosa para las personas que ya tienen suficiente yodo, al aplicarse yodo en una herida se absorben cientos de veces más cantidad de yodo que lo que hay en esas pastillas.

¿Es cierto que la ausencia de lactancia materna influye negativamente en el desarrollo del sistema inmunológico del bebé así como en el desarrollo intelectual?

Pues sí. Por una parte la leche materna aporta defensas al bebé en una época en que sus propias defensas aún se están formando y por otra parte las defensas propias del bebé se desarrollan mejor con la lactancia materna. También en diversos estudios se ha obsevado una relación entre la duración de la lactancia y el coeficiente intelectual de los escolares.

¿Hasta cuándo es beneficioso dar el pecho al niño?

Dar el pecho es beneficioso siempre. Es decir, si en la tienda tuviéramos al mismo precio leche de vaca y leche de mujer, sería una tontería comprar la de vaca y la leche de mujer sería buena para adultos, para ancianos y para todo el mundo. No hay ninguna edad en que dar el pecho deje de ser bueno y mucho menos en que se convierta en malo. Hoy en día se recomienda ofrecer otros alimentos además del pecho a partir de los seis meses.

¿Podría indicar la causa de los cólicos del lactante?

Se llama cólico al llanto excesivo en la infancia, normalmente no tiene que ver con dolor de barriga ni otras enfermedades. Hay un cajón de sastre y seguro que hay muchísimas causas. Creo que la más frecuente es la falta de contacto físico. En las sociedades en que los niños van todo el día colgados de su madre, no se conoce el cólico. También hay algunos casos más raros debidos a alergias.

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La alimentación artificial de los lactantes: el mayor experimento sin control del mundo

[ Vía: El Mundo - Suplemento de Salud ]

Extracto de una entrevista al profesor Ángel Nogales, jefe del Departamento de Pediatría del Hospital 12 de Octubre de Madrid y decano de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense.

Pregunta.- Cada vez hay menos niños que cumplen el año recibiendo el pecho.

R.- La alimentación con pecho no atraviesa un buen momento en España. Lo adecuado sería que durante los seis primeros meses el bebé fuera alimentado exclusivamente de esta forma. La mayoría empieza así pero la sociedad actual y el mundo laboral favorecen que cinco meses después apenas queden mujeres nutriendo a sus hijos de forma natural. Y no podemos olvidar que este es el alimento que prepara la especie para su propia supervivencia. Hablamos de algo único. No se ha podido conseguir ni se conseguirá un producto exactamente igual. Contribuye a prevenir numerosas patologías en el recién nacido, como la obesidad, alergias, problemas respiratorios, enfermedades tumorales, la muerte súbita. Para la madre también hay beneficios psicológicos y físicos.

Una madre dándole el pecho a su bebé junto a otra madre dándole un biberón al suyo.

P.- Se ha dicho que la alimentación artificial de los lactantes constituye el más vasto experimento sin control en el mundo. ¿Una exageración?

R.- En absoluto, aunque no sea un experimento previamente diseñado. Hay que ponerse en la situación de una especie a la que de pronto le quitan el alimento adecuado en el momento que precisamente más lo necesita y del que es absolutamente dependiente. Que un niño apenas tome leche materna no supone un gran trastorno pero la cosa cambia si sucede lo mismo con el futuro hijo de ese niño y con su nieto.

P.- Hace más de 50 años ya se hablaba del derecho del niño al pecho de su madre.

R.- Y es verdad: el niño tiene derecho al alimento que está preparado para él y la madre, más que una obligación a dárselo, también goza de ese derecho. Desde un punto de vista biológico y psicológico es una experiencia extraordinaria a la que no tiene por qué renunciar pese a que la sociedad actual no se lo ponga precisamente fácil. No basta con que los pediatras y los obstetras insistamos sobre este asunto, es preciso el apoyo social y de las administraciones. Lo contrario no es hacer un favor a la madre, es la madre la que se lo hace a la sociedad.

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